Panamá, un sueño y una talla del Apóstol: la historia detrás del Camino de Santiago de Macarena Olona

Posted on

Macarena Olona atravesó el umbral de la Catedral de Santa María la Antigua en Ciudad de Panamá con la luz de la mañana, recorrió su nave principal y cuando llegó a la altura del paso procesional donde se veneraba a la imagen de Santiago Apóstol se detuvo y notó que se quedaba sin aliento. No podía ser verdad, se dijo. Ella había soñado ese mismo rostro, esa expresión, esos detalles. Se postró ante la talla y en ese mismo instante adquirió el compromiso de peregrinar a Compostela tan pronto regresase a España. Era el sábado 20 de agosto. Dos días más tarde hacía el anuncio en sus redes sociales. Esta mañana, acompañada de casi medio centenar de personas, ha emprendido ruta desde Sarria a la capital de Galicia, en una caminata de algo más de 100 kilómetros que supone su reaparición pública desde que abandonó los focos de la política, hace aproximadamente un mes.

«Es un Camino muy íntimo y personal», asegura a ABC horas antes de emprender la peregrinación, mientras espera el tren a Sarria en la estación de Orense. Olona niega que su reaparición tenga trasfondo político alguno. «Llevo una mochila de veinte kilos que me pesa como si fueran cien y en la que hay de todo, menos política». Tampoco alberga intención de reabrir debates ni especulaciones en Vox. Dice detectar en noticias de estos días «la voluntad de hacer interpretaciones para dañar a personas que quiero mucho, como Santi Abascal», reflexiona, «yo soy leal y de fiar». Proclama que «ni Vox, ni sus afiliados ni sus simpatizantes» tienen «que preocuparse». «Yo sigo siendo la misma». En las últimas semanas se ha llegado a especular con que dejó Vox por la negativa de Abascal a que regresara a Madrid como senadora autonómica, y que entre sus planes barajaba la fundación de un nuevo partido. Niega la mayor. «Mi motivo es médico, es el único peso que arrastro».

La gran pregunta. ¿Qué hay detrás de este Camino? «Te doy mi palabra que no sé qué va a pasar». Repite a menudo la idea de que su vocación es «escuchar a la gente» con la que se pueda encontrar «y darle las gracias por todo lo que me han dado» en estos años. Es como el púgil que se encierra en la esquina y no hay manera de flanquearlo. Escuchar, escuchar y escuchar. Esa es la respuesta. «Donde yo fui feliz es en la calle, mucho más que en la tribuna del Congreso», y pudo pisarla poco porque el grueso de su trabajo como secretaria general del grupo parlamentario de Vox la absorbía en el despacho de la Carrera de San Jerónimo. «Lo que más me enorgullece son los recursos al Tribunal Constitucional», confiesa, «ni siquiera las intervenciones en la tribuna».

Olona este lunes en el comienzo de su peregrinaje Miguel Muñiz

No echa de menos la política. «Todo depende de tus motivaciones. Si lo que te motiva es el coche oficial y tu retribución, vas a tener síndrome de abstinencia cuando desaparece». Ahora, Olona afirma tener «libertad». «Entré en política perdiendo 20.000 euros al año», movida por su vocación «de servicio público». Por eso mismo ha rechazado «dos ofertas de trabajo de despachos privados». «Les estoy agradecida, pero he solicitado mi reingreso en la Abogacía General del Estado». Ese parece ser su próximo destino, una vez cumpla con su promesa al Apóstol.

Un problema de tiroides

No caminará sola, como reza el himno futbolero. Dos familiares -su madre y su tío- y dos amigos han viajado con ella a Galicia. Además, simpatizantes y amigos, algunos de los cuales no conoce de nada, se han organizado para acompañarla por los caminos. Los hay que cubrirán la ruta completa, otros solo harán etapas sueltas. La propia Olona se comprometió a correr con los gastos si alguien no disponía de recursos para marchar a su lado. «Que tu mano izquierda no sepa lo que ha hecho tu mano derecha», responde críptica cuando se le pregunta si ha tenido solicitudes de auxilio económico. Sus simpatizantes crearon un grupo de Telegram y alrededor de una treintena cenaron anoche con la exdiputada en Travesía dos Soños, un restaurante en el centro histórico de Sarria, desde donde parte la ruta jacobea hacia Portomarín, el siguiente pueblo del camino francés.

No habrá cargos de Vox compartiendo andadura. Todo lo más, Abascal le ha deseado «una pronta recuperación» y «buen camino». Estos días «tiene otras cosas que hacer». Olona esquiva toda polémica. «Si yo hubiese necesitado a alguien, lo habría llamado para que estuviera conmigo. No voy a echar en falta a nadie». La aparente frialdad del líder de Vox alimentó el relato de la distancia entre ambos.

Olona este miércoles en el comienzo de su peregrinaje Miguel Muñiz

Su última aparición pública fue el 21 de julio, en el pleno del Parlamento de Andalucía que eligió a Juanma Moreno como presidente de la Junta. Era el comienzo de lo que presumía ser una legislatura agridulce: Vox había subido en las elecciones pero no iba a ser decisivo en el gobierno de Juanma Moreno. En los pasillos del Parlamento ofreció declaraciones a los periodistas.  Pocos supieron que, minutos más tarde, la asaltaron varios ataques de ansiedad y taquicardias. «Tuve incluso un desvanecimiento». Y muchos menos imaginaban que, apenas dos días después, Macarena Olona anunciaría su adiós a la política. Por prescripción médica, contra su propia voluntad y con la intención de afrontar «un importante reto personal». «La salud no entiende de compromisos», confesaba. El comunicado lo difundió a través de sus redes, acompañado de una foto junto a Santiago Abascal, al que había informado previamente de su decisión. Tras descartar distintas causas sobre el origen de sus problemas de salud, finalmente hallaron un diagnóstico. «Es un problema de tiroides», revela a ABC, «pero con medicación se regula». En los últimos meses había perdido «once kilos» y atravesaba una situación «de fatiga constante» que le pasó factura en la campaña de las andaluzas, aunque ella rechaza vincular su carrera andaluza y el estrés que supuso con el empeoramiento de su salud. «No lo sé, honestamente».

Y desde entonces, el silencio, atenuado con alguna publicación en redes, más de índole personal que política. «Llevaba veinte años entre libros, leyes y recursos. Me vino bien parar un poquito». Ha sido un tiempo de retiro, de familia, de compartir momentos con su hijo pequeño -«mi leoncito»-, de desconexión de las tensiones inherentes a la vida pública y que le provocaron un tremendo susto. El mutismo lo rompió casi un mes después, para sorpresa de muchos -y no pocos en Vox-, con su anuncio de que se embarcaba en la realización del Camino de Santiago. Puso lugar, fecha y hora. Sarria, 29 de agosto, 7.30 de la mañana.

Epifanía panameña

Todo empezó en Panamá. Olona viajó a mediados de agosto al país centroamericano para organizar en la Parroquia del Santuario Nacional del Corazón de María un oficio religioso en memoria de su padre, el empresario Pablo Olona, fallecido en la capital en el mes de marzo. La relación con su progenitor a lo largo de su vida fue compleja. Ella evitaba referirse a él y las escasas veces que hablaba de su niñez reconocía habitualmente la labor de su madre en su crianza y la de su hermana. El día en que conoció el deceso de su padre tenía sesión de control en el Congreso. «Le hice la pregunta a mi adorada ministra comunista -en referencia a Yolanda Díaz- y cogí el primer vuelo para Panamá». Una de las últimas voluntades de su padre era regresar a España y recibir cristiana sepultura en Astona (Lérida). Su hija cumplió. «Fue muy traumático», y no ahorra palabras de agradecimiento a personas «como la responsable de la funeraria, que me acogió como una nieta y me ayudó a no sentirme tan sola, porque en aquel país no tenía a nadie».

Según fuentes conocedoras del viaje, Olona estuvo ahora en agosto aproximadamente una semana en Panamá, y a través de un amigo común conoció el sábado 20 al empresario Ricardo Gago Salinero, hijo de emigrantes españoles, filántropo e impulsor de la restauración de las cinco iglesias coloniales del casco antiguo de Ciudad de Panamá. «Fue un encuentro muy bello», relata Ricardo Gago a ABC, «la encontré una mujer muy interesante pero con mucha tensión, con estrés. Vi que tenía problemas», aunque elude entrar en la letra pequeña. El entendimiento entre ambos es casi inmediato. «Cuando conversas, ese nudo interno se va soltando y comprendes los problemas». Desde entonces intercambian mensajes casi a diario gracias al WhatsApp. En el texto en el que acompañaba a su anuncio de peregrinación, ella se refirió al empresario panameño como «una de esas personas que, sin previo aviso, te cambia la vida».

Durante esa primera charla, la exparlamentaria de Vox «me describe una imagen de Santiago Apóstol, que lleva un rosetón en el pecho», que le dice haber visto en sueños, «y veo que es la talla que nosotros tenemos en la catedral». La habían traído de España pocos meses antes, recién salida de los talleres Artemartínez, en Horche (Guadalajara). «Cuando ella vio la imagen se quedó realmente de una pieza» y se arrodilló ante ella para rezar, cuenta Gago Salinero como testigo privilegiado. Olona, de profundas creencias religiosas, lo entendió como un mensaje, una epifanía espiritual ante la que no podía cerrar los ojos. «Fue un momento de conexión», confirma la exparlamentaria sin querer abundar en más detalles, «sentí que se unían varios puntos, y lo siguiente era la necesidad de hacer el Camino».

Olona en Panamá En la primera de las imágenes, la exparlamentaria de Vox contempla por primera vez la talla de Santiago Apóstol. Abajo, conversa con Ricardo Gago Salinero, impulsor de la restauración de las iglesias coloniales en Ciudad de Panamá y alma mater de la recuperación de la Semana Santa en la capital del país. La tercera imagen es un primer plano de la talla del Apóstol. RICARDO GAGO SALINERO (CEDIDAS)

Gago Salinero invitó entonces a Olona a permanecer un día más y participar el pasado domingo 21 en la misa y procesión por la festividad de la Ascensión de la Virgen, que en Panamá hubo de cancelarse en su fecha natural del día 15 «por una fuerte tormenta». «Me dijo que no podía, que tenía vuelo a Madrid». Pero esa noche le telefoneó con un cambio de planes. «Iberia le había cancelado el vuelo y podía participar del oficio religioso». Era otra señal. «Realizó la procesión con nosotros, y me dijo que desde que conoció esta imagen recibió una iluminación de hacer el Camino», revela el empresario, «el encuentro con Santiago en Panamá la ha marcado y para bien, y estoy seguro que cuando inicie el caminar, va a cambiar». Ambos volverán a verse en Madrid a finales de septiembre, cuando Ricardo Gago imparta una conferencia en la Casa de América.

Su visita en Panamá tuvo otros nombres, como los de fray Javier Mañas, en la Iglesia de la Merced. «Nadie es santo, pero él es muy buena gente, un amigo, un sacerdote de primer nivel, una persona especial», apunta Ricardo Gago. El flechazo espiritual con Olona fue también inmediato. «Yo me retiré y ellos quedaron conversando». La abogada del Estado también se ha referido a él en sus redes, así como al arzobispo José Domingo Ulloa, al que saludó tras la procesión. Con Gago Salinero visitó también las imágenes y pasos con los que el empresario está recuperando la Semana Santa en la capital panameña, importando las tradiciones cofrades del sur de España. «Me maravilló ver Andalucía en Panamá, una tierra que llevo en mi corazón» y por la que fue diputada en dos cámaras, el Congreso y el Parlamento regional. «Yo tenía mucho para Andalucía…», se lamenta.

Ese lunes 22 anunciaba su peregrinación. Una semana después se ha puesto en camino. Por delante, ciento y pocos kilómetros. Su intención es llegar el 2 de septiembre. Olona cayó, pero vuelve a estar en pie. «Yo soy un toro; no vengo de una situación vital sencilla, estoy acostumbrada a encajar golpes y luchar».

Jasaseosmm.com Smm Panel is the best and cheapest smm reseller panel Buy Twitter Verification for instant Instagram likes and followers, Buy Verification Badge, Youtube views and subscribers, TikTok followers, telegram services, and many other smm services. telegram, and many other smm services.